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  Energeticos
 

El consumo de energía en Bolivia, alcanzó en 1985, el equivalente a 2 millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (TEP). En términos de consumo per - cápita, cada boliviano consumió 340 kilogramos de petróleo equivalente (kg p e ) comparado a la media en América Latina (1.000 kg p e) o mundial (1.500 kg p e).
Recursos EnergéticosLa energía puede obtenerse de diversas fuentes, entre las que tienen especial importancia, los combustibles clásicos, líquidos y sólidos, los recursos hidráulicos y las formas de energía no tradicionales. Entre los primeros se cuenta el petróleo, carbón y leña. Los recursos hidráulicos son adecuados para la generación de electricidad que es fácilmente transformada en energía mecánica y térmica. Entre las formas de aprovechamiento no tradicional se encuentra la radiación solar, el calor interno de la tierra (geotermia), la fuerza del viento, la biomasa y la energía nuclear.
En el país existen grandes recursos hidráulicos que nacen en las cordilleras y que sólo se utilizan en una mínima parte. En cambio, en Bolivia, no existe carbón que pueda ser explotado económicamente. En las actuales circunstancias, se observa que el país, al no aprovechar al máximo sus recursos hidráulicos en la generación de energía eléctrica está agotando peligrosamente sus reservas de petróleo. Se impone, entonces una mayor producción de energía eléctrica para ser utilizada en transportes colectivos y en la industria.

Necesidades Energéticas

Las necesidades energéticas del país se pueden representar a través del Balance Energético que tiene como componentes básicos:

  • Energía primaria
  • Energía secundaria
  • Centros de transformación
  • Consumo final
    Son consideradas como fuentes primarias, la biomasa (leña, estiércol, bagazo) el petróleo crudo, el gas natural asociado y la hidroenergía. Las fuentes secundarias son las que resultan de alguna transformación que provienen de productos derivados del petróleo (GLP, gasolinas, kerosene, jet fuel, diesel oíl, fuel oíl), electricidad y carbón vegetal.
    La transformación considera a los energéticos primarios como fuente de insumos, y a los secundarios como productos resultantes de los centros de transformación (refinerías, centrales eléctricas), que van al consumo final.
    El balance energético preparado por el Viceministerio de Energía e Hidrocarburos establece que las energías primarias tenían los siguientes porcentajes: gas natural 63,6 %, petróleo crudo 15,7 %, leña 10,4 %, hidroenergía 5,8 %, estiércol 2,6 %, bagazo 1,9 %.
    Mientras el consumo de energías secundarias en Bolivia se distribuye así: gasolinas y naftas 32,9 %, diesel y gas oil 17,5 %, gas licuado 16,6 %, kerosene y turbo combustibles 11,4 %, combustibles pesados (fuel oil) 3,6 %, productos no energéticos (asfaltos, grasas, parafinas y otros) 2,8 %, otros combustibles no energéticos 1,7 % y carbón vegetal 0,2 %.
    En cambio en la demanda nacional total de energía, los hidrocarburos participan con el 48 % (3 % gas natural) mientras que la energía eléctrica lo hace sólo con el 7 %. La biomasa participa con el 45 %; cifra que está entre las más altas de América Latina.
    En la actualidad existe una utilización irracional de los recursos energéticos pues el recurso menos abundante y no renovable (petróleo) es el más utilizado, y el más abundante. y renovable (hidroenergía) es el menos utilizado.

    Oferta interna de energía

    Esta oferta interna bruta de 2.848 MTPE (Miles de Toneladas de Petróleo Equivalente) corresponde a un consumo final total de 2,138 MTPE, la diferencia se debe a pérdidas en transformación, transporte y ajuste de inventarios.

    Consumo energético

    El país posee en general reservas energéticas abundantes para cubrir la demanda interna durante los próximos decenios.
    Las reservas de petróleo y gas natural pueden seguir incrementándose, a medida que se realicen mayores prospecciones.
    La producción de energía eléctrica ha crecido al ritmo de una demanda vegetativa, pero existe grandes posibilidades de incrementarla.
    La demanda y la consiguiente oferta de carbón vegetal muestra una discontinuidad, dependiente del incremento o decremento de la metalurgia en el país.
    La producción y el consumo de la leña cubre un requerimiento energético cuyo crecimiento es vegetativo.
    El bagazo como fuente energética, va adquiriendo cada vez mayor importancia.

     

 

 


 
   
 
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