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Reservas Forestales de Producción

En Bolivia los suelos forestales tienen texturas marcadamente livianas y son aquellos que de una manera u otra, son marginales para la agricultura y la ganadería.
En Bolivia, las reservas forestales de producción, contienen bosques heterogéneos en especies arbóreas y disentaneos en edades (de edades diferentes).
Gracias a las técnicas forestales modernas, es posible convertirlos en bosques homogéneos y coetáneos, con grandes beneficios para la industria transformadora.

Destrucción de los Recursos Forestales

La destrucción de los recursos forestales se inicia con el proceso migratorio de colonización dirigida o espontánea, hacia las zonas bajas del país como Chapare, Alto Beni, Santa Cruz y otras, con fines de producción agrícola. Por el desconocimiento casi total de las condiciones del medio físico, se realizan chaqueos y destrucción de la cubierta vegetal. Las quemas indiscriminadas matan la escasa capa orgánica del suelo y favorecen los procesos erosivos que eliminan el material orgánico y los nutrientes de la tierra, necesarios para los cultivos y la regeneración natural de la vegetación. Entonces, las tierras son rápidamente abandonadas por infertilidad, penetrándose nuevamente en el monte para comenzar un nuevo ciclo.
Recursos ForestalesLa explotación de los recursos arbóreos realizada, tanto por empresas madereras como por colonizadores, es intensiva, descontrolada, altamente selectiva y sin ningún plan de reforestación. Se penetra en el monte, en busca de especies selectas (Mara y Caoba), completamente sanas, rectas y bien formadas, despreciando las otras partes del árbol y las especies poco demandadas en el mercado; posteriormente, se abandona el bosque sin posibilidades de un segundo aprovechamiento, alterando la estructura del suelo y la acción de la fauna microbiana por efectos de labores de volteo, rodeo y transporte.
Sin agotar las causas de las tremendas mermas de la foresta, por la acción directa o indirecta del hombre, es necesario mencionar los efectos destructivos causados por la prospección y explotación de hidrocarburos, por prácticas tradicionales de la quema de San Juan y por la cría e introducción de animales depredadores toles como la cabra.
La destrucción de los recursos forestales continua a pesar del establecimiento de las reservas que no pasan de ser meras disposiciones legales que en los hechos están siendo invadidas tanto por los intereses madereros como por la presión de la migración humana interna
"El caso típico constituye lo que ocurre en el departamento de Santa Cruz en las reservas forestales Chore y Guarayos. En el Chore se reglamentó detalladamente las actividades a desarrollar y las normas a cumplir por las empresas madereras autorizadas a efectuar el aprovechamiento forestal. Las empresas madereras para aprovechar el bosque realizaron la apertura de los caminos a las zonas de extracción, que posibilitó el acceso de colonos nómadas que lentamente realizaron una penetración y asentamiento en la zona de la Reserva, hecho que se generalizó a partir de los años 87 - 91 llegando a afectar un total de aproximadamente 200.000 ha. de bosque. Entre otros factores que contribuyeron a esta invasión y destrucción de los bosques de la Reserva, se destacan el aspecto político derivado de la presión social que ejercían los campesinos, la pasividad y la poca decisión de las autoridades forestales, y la falta de cumplimiento de las medidas de manejo forestal que debían realizar las empresas madereras".
"Otro factor negativo que aumentó la presión en la Reserva fue la apertura al trunco de la vía férrea en construcción hacia el Beni. Este ferrocarril se constituyó en la principal vía de acceso de colonos y traficantes que transitan hacia los ríos Ichilo y Mamoré y se utilizó, también, para la extracción de madera hasta la localidad de Santa Rosa del Sara, ubicada a 150 km. al norte de Santa Cruz".
"El resultado fue que la reserva Chore fue virtualmente abandonada y a partir de 1981 los colonos llegaron a imponer sus propias reglas".
Un fenómeno similar se ha presentado en la reserva de Guarayos en Santa Cruz y en el Parque Nacional Isiboro Secure en Cochabamba, "en donde aproximadamente se afectó un 30 % de la superficie total con un estimado de 6,000 colonos distribuidos irregularmente en el área. El futuro de este reservorio natural es incierto, por cuanto el trazo de la comer que unirá a Cochabamba con el Beni dividirá en dos el Parque, con lo cual el incremento de la colonización será inevitable".
La reserva de Bella Vista en La Paz virtualmente ha sido ignorada tanto por las autoridades como por el proceso migratorio que está dividiendo gran parte de la misma con actividades agrícolas. Sin embargo, esta reserva debería ser un elemento esencial en la conservación de la cuenca del Alto Beni. Su destrucción, sin lugar a dudas, provocará daños inevitables en la ecología tanto del valle del Alto Beni como de la región de Caranavi.
La reserva de Chimanes, por decreto de noviembre de 1986, cambió su carácter, a bosque permanente de producción, habiéndose entregado, en apariencia, a la explotación selectiva, a los intereses madereros.

 
   
 
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